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¡Hola amigos!

Como ya hemos comentado en otras entradas del blog, el ejercicio físico aporta indudables beneficios para nuestra salud, tanto física como psicológica. Ya lo dice el famosomens sana in corpore sano. Sin embargo, si queremos realizar deporte de forma más intensa o competitiva deberíamos tener en cuenta algunas consideraciones básicas.

Hace poco, un amigo, apasionado del ciclismo, me comentó lo maravillosa que había quedado su bicicleta después de haberle realizado una exhaustiva puesta a punto, y lo esperanzado que se encontraba en lograr asíunos mejores resultados al final de temporada. Sin embargo, se quedó pensativo, cuando le pregunté si había hecho lo mismo con salud. Y es que el ejercicio intenso produce grandes satisfacciones personales, pero puede asociarse o poner de manifiesto algunas patologías, entre ellas arritmias cardiacas, algunas más banales y otras de mayor importancia clínica.

Por ello, es cada vez más frecuente y recomendable que los deportistas no profesionales, pero que desarrollan un buen nivel competitivo, soliciten una valoración general para testar su estado de salud, previniendo, o incluso tratando, futuros problemas cardiológicos o metabólicos.

El prestigioso Sir William Osler sentenció en una ocasión que la medicina es la ciencia de la incertidumbre y el arte de las probabilidades”. Así, el conocimiento y chequeo previo de posibles patologías cardíacas y metabólicas, disminuye esa área de incertidumbre en aras de la realización de un ejercicio pleno, satisfactorio y seguro.

Quizás, el mayor temor que nos asalta, y tenemos desgraciadamente grabado en la memoria tanto de deportistas profesionales como de aficionados, sea la muerte súbita. Esta dramática consecuencia se relaciona en la mayoría de casos al engrosamiento de las paredes cardíacas (como en miocardiopatía hipertrófica) o cambios estructurales cardíacos, inducidos por arritmias. De hecho, un entrenamiento sostenido puede inducircambios estructurales como conduccionales (relacionados con el sistema de impulso eléctrico) del corazón.

Chequeo médico

Por ello, es recomendable, independientemente del grado de entrenamiento, la realización de un adecuado chequeo médico, a través de una historia clínica y exploración física (detección de soplos cardíacos o tonos arrítmicos),que pueda alertar sobre potenciales riesgos, así como la realización de pruebas complementarias nada invasivas,como electrocardiograma, ecocardiograma o una prueba de esfuerzo.

Si bien cuidarse no tiene edad, este abordaje es ESPECIALMENTE RECOMENDABLE a partir de los 35 años, y debería ser OBLIGATIORIO en el caso de haber sufrido algún episodio de pérdida de concienciadurante la actividad física.

Habitualmente solemos poner el foco al inicio de una actividad física o de una temporada deportiva en cuestiones como la alimentación o el desarrollo de un plan de entrenamiento más o menos exigente, adaptado a deportes de importante actividad aeróbica (running, ciclismo, spinning). Pero, en raras ocasiones solemos pararnos a pensar si nuestro cuerpo está en las condiciones ideales para comenzar ese reto.

¿Qobjetivos y beneficios puede aportar una estrategiapreventiva de evaluación, si realizas o comienzas una actividad física de competición o alta intensidad?

Conocer el estado de salud de nuestro corazón, en caso de no haber existido ningún problema previo (estrategia de puesta a punto”).

Descartar causas graves en casos de dolor torácico, sensación de asfixia (disnea) o pérdida de consciencia(síncope) durante la realización de ejercicio.

Valoración del paciente con hipertensión arterial o diabetes.

Estudiar a aquellos deportistas que hayan tenido entre sus familiares algún caso de muerte súbita a edades tempranas (antes de los 50 años) o que tengan antecedentes familiares de primer grado de enfermedad cardiaca.

A través de nuestras consultas podemos realizar esta valoración de forma sencilla y accesible. Así que recuerdaque el mismo esmero que empleas al elegir las zapatillas más adecuadas a tu perfil de corredor, o los mejores potenciómetros para tu bicicleta de ruta, deberías dedicarlo a valorar la máquina más perfecta con la que cuentas: TU PROPIO CUERPO.

Haz deporte, disfruta y mejora tus marcas con responsabilidad y seguridad: puedes hacer DEPORTES DE RIESGO o DEPORTE SIN RIESGOS.

Recordad que estamos a vuestra disposición en nuestra web (www.internistasevilla.com) para que podáis realizar consultas personalizadas.

Un saludo
Dr. Rafael de la Rosa Morales

 

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Cuando hablamos de pérdida de peso, no existen soluciones milagrosas, sino estrategias inteligentes.

El sobrepeso y la obesidad se han convertido en un problema de salud de primer orden en nuestra sociedad, que trasciende lo meramente estético. Está ampliamente demostrado cómo ambas entidades están relacionadas con el desarrollo de futuras enfermedades como diabetes, problemas cardiovasculares, hipertensión arterial, empeoramiento de la patología osteoarticular, etc.Entre los factores que contribuyen de manera muy importante a este problema, se incluyen la falta de actividad física regular (a veces, nos decimos que no disponemos de tiempo para ello) y los cambios del tipo de dieta (comidas rápidas y/o sin horarios fijos).

Si bien en la base de todo tratamiento y manejo del sobrepeso deben adoptarse cambios de estilo de vida (dietas saludables como la dieta mediterránea y aumento del ejercicio habitual), disponemos de ayudas farmacológicas, que van a permitir favorecer alcanzar los objetivos de peso de una manera más eficaz.


Qué es Liraglutide:

Nuestro intestino es una máquina muy bien ajustada y al detectar que hemos ingerido alimentos, segrega una hormona conocida como GLP-1. Esta sustancia actúa en múltiples procesos como el control del metabolismo de azúcares, grasas, y hasta induce la saciedad para que dejemos de comer en exceso. Sin embargo, tiene un problema, la duración de su acción es muy corta (aproximadamente 2 minutos). Liraglutide es un fármaco, muy similar al GLP-1, con una ligera modificación que hace que su duración sea mucho más prolongada.


Cómo nos ayuda Liraglutide a perder peso:

Sus efectos se producen a múltiples niveles, pero principalmente induce una disminución del apetito y un aumento de la sensación de saciedad, de tal manera que el paciente refiere “no tener hambre”. Todo ello de forma eficaz y segura, sin bajadas en los niveles de azúcar.

En 2009 se publicó por primera vez estudio en la prestigiosa revista médica Lancet (Astrup et al), en el que personas tratadas con Liraglutide lograban una pérdida de peso media de 7,2 kgs a las 20 semanas de tratamiento. Posteriormente, estos resultados se han visto contrastados con múltiples estudios científicos. 

El empleo de medicación de este tipo junto con una actividad física y una dieta adecuada, ha demostrado cómo los resultados de pérdida de peso son más significativos y duraderos que aquellos que se logran exclusivamente con dieta y ejercicio.


¿Puedo emplear este tipo de tratamiento?

Como te comento, Liraglutide se basa en la modificación de una sustancia que segrega nuestro propio intestino durante el proceso de la digestión. Por ello, las contraindicaciones son muy escasas. Entre ellas, no está recomendado si has padecido una pancreatitis previamente o un tipo muy concreto de cáncer tiroideo (muy poco frecuente).


¿Qué personas pueden beneficiarse más de este tratamiento?

  • Pacientes que han intentado múltiples dietas y no consiguen perder peso de forma eficaz y duradera.

  • Tras el estancamiento de una pérdida de peso inicial a pesar de realizar una actividad física y dieta adecuadas.

  • Pacientes con complicaciones derivadas de la obesidad en los que la pérdida de peso es esencial para mejorar otras enfermedades (diabéticos, hipertensos, enfermedades cardiovasculares o problemas osteo-articulares que dificultan la actividad física).

  • Perfil de ingesta compulsivafalta de saciedad tras comer.

No creas que se trata de un fármaco milagroso. De hecho, es muy importante, la combinación con una actividad física regular y una dieta adecuada. Si bien, al producir esa sensación de saciedad, la consecución de los objetivos que en otros intentos de pérdida de peso han sido muy difíciles de alcanzar, pueden ser más factibles y reales.


¿Recuperaré el peso al abandonar el tratamiento?

Aunque no se ha hecho ningún seguimiento a largo plazo tras retirar el fármaco, a corto plazo es posible recuperar parte del peso perdido. Por ello es fundamental, aprovechar el tiempo que dura el tratamiento como “impulso y oportunidad” para lograr una reeducación alimentaria y un cambio de estilo de vida duradero. Recuerda que como te decía antes, no existen soluciones milagrosas, si no estrategias inteligentes.

En cualquier caso, os recomendamos que consultéis todas vuestras dudas sobre esta terapia que ha demostrado ser eficaz y segura en el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad. Recuerda que cada persona es diferente y se trata de realizar un abordaje personalizado de cada paciente. Puedes contactar con nuestro equipo, a través de nuestras consultas on-line o bien solicitando una cita presencial. De esta manera podremos asesorarte sobre la estrategia más adecuada en TU CASO, teniendo en cuenta, que lo verdaderamente importante es tu salud y PERDER PESO es GANAR SALUD.

Un cordial saludo, 

Rafael de la Rosa Morales

Especialista en Medicina Interna

 

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Hace unos días leí en un diario nacional que en los últimos 5 años ha aumentado un 40% el número de animales de compañía en nuestro país. Me pareció una magnífica noticia, de hecho he contribuido a esa estadística en alza. Y es que es, sin duda, muy  gratificante lo mucho que ofrecen sin pedir nada a cambio. Por supuesto, como sabréis, la mayoría de nuestros nuevos compañeros son perros, gatos, y  conejos.

Es indudable el papel terapéutico que aportan en múltiples situaciones, desde su maravillosa compañía, en situaciones de soledad no deseada, hasta su participación en programas complejos de ayuda a personas con enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer,por ejemplo) o pacientes muy jóvenes con trastornos del espectro autista.

Ofrecen mucho y piden poco. Por ello, es importante ofrecerles un bien fundamental que va a repercutir en nosotros mismos: la salud. Y es que, a pesar de que llegamos a considerarlos partes de la familia, pueden ser causantes de algunas situaciones completamente indeseadas.
Zoonosis

En medicina, denominamos ZOONOSIS, a todas aquellas enfermedades infecciosas transmitidas por un animal a un ser humano. Y aquí pueden jugar un papel importante nuestros propios animales.

Existen múltiples tipos de infecciones, desde neumonías transmitidas por pájaros, a la hidatidosis (los famoso quistes de perro). No hace mucho, atendimos a una paciente con una ZOONOSIS muy frecuente: la enfermedad por arañazo de gato. Esta se produce por una bacteria (Bartonella hensellae) y se transmite, como su propio nombre indica, a través de los mordiscos o arañazos de nuestros gatos domésticos (especialmente cachorros).

Si bien, en la mayoría de los casos, es una entidad banal que se resuelve casi espontáneamente (aparición de algún ganglio linfático cercano al punto de lesión), en esta ocasión este paciente requirió ingreso hospitalario, con un curso clínico que supuso un desafío, tanto desde el punto de vista diagnóstico, como para su propia vida.

Nos tuvo en jaque a múltiples especialistas médicos: internista, radiólogos, micriobiólogos, patólogos… Experimentó una variedad de la enfermedad, llamada peliosis hepática, donde se produce un cuadro febril prolongado con gran afectación del estado general y un aumento muy importante del hígado y el bazo. Tras su identificación y tratamiento antibiótico, este paciente pudo reincorporarse a su vida habitual y seguir disfrutando de sus gatos.

Hidatidosis
 

Como ya hemos comentado, otra entidad ha tener en cuenta, si bien cada vez menos frecuente, es la hidatidosis. Una infección producida por el Echinococcus granulosus, parásito que puede habitar en el intestino delgado de nuestro perro. Esta enfermedad, muy prevalente en todo el mundo, puede producir afectación hepática (dolor en flanco derecho, fiebre o aparición de una masa) y/o pulmonar (tos, sangrados en el esputo).

Sin caer en alarmismo, estos son simples ejemplos de lo que puede sucedernos si descuidamos la salud de nuestros animales. Como muchas cosas en la vida, podemos prevenir su aparición siguiendo unos sencillos, pero importantes consejos:
  1. Nuestros animales deben de tener su espacio. Como apunta el dicho popular, “juntos pero no revueltos”.
  2. Tienen que comer y beber en los espacios que habilitemos, evitando compartir mesa y mantel por mucho que los amemos.
  3. Debemos eliminar sus excrementos adecuadamente, tanto en nuestra casa, como en la calle. Y mantener una adecuada higiene de manos tras manipularlos. No hay casi nasa que se resista al agua y el jabón.
  4. Hay que evitar muestras de cariño efusivas (mordiscos o arañazos). Ellos juegan, nosotros somos los tenemos que pensar.
  5. Y prestar mucha atención a su cuidado: vacunaciones periódicas, desparasitaciones… Su salud es tu salud.
Así, disfrutaremos sin riesgo de la maravillosa experiencia de compartir parte de nuestra vida con un “compañero que da mucho y pide poco”.

Recordad que estamos a vuestra disposición en nuestra web (www.internistasevilla.com) para que podáis realizar consultas personalizadas.
Un saludo
Dr. Rafael de la Rosa Morales
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La Junta de Andalucía decretó el pasado 15 de agosto una alerta sanitaria, debido a un brote de listeriosis, causado por el consumo de carne mechada fabricada en Sevilla (su nombre comercial es La Mechá, de la marca Magrudis). 

Pero ¿qué son las toxiinfecciones alimentarias y desde cuándo sabemos de su existencia? 


HISTORIA

Siglo X. Botulismo en Bizanzio.

Siglo XVI. Ergotismo, fuego de San Antonio o fuego del infierno, causada por la ingesta de alimentos contaminados por micotoxinas (toxinas producidas porque  hongos parásitos), o por abuso de medicamentos que contienen esta misma sustancia.

Siglo XIX. Aparecen los alimentos enlatados y Pasteur asocia el deterioro de los alimentos con las bacterias. 

Siglo XX. Se produce un desarrollo espectacular en microbiología de los alimentos, el comienzo de una nueva era de la química e ingeniería alimentaria.

Actualmente, los movimientos migratorios, la producción masiva de alimentos y la facilidad de transporte han introducido numerosas variables, lo que ha llevado a considerar a ciertos agentes dentro de los llamados patógenos emergentes. 


¿A QUÉ SE DEBEN?

Los alimentos pueden ser vehículo de transmisión de diferentes toxiinfecciones alimentarias originadas no sólo por los propios patógenos que los contaminen, sino también por las toxinas que producen (sustancias químicas-moleculares que causan daño). 

Son frecuentes en verano, debido a las altas temperaturas y la humedad. Pueden aparecer en forma de brotes epidémicos al afectar a varias personas que consumen a la vez esos alimentos (restaurantes, fiestas…)


¿CÓMO SE MANIFIESTAN?

De forma mayoritaria, en forma de gastroenteritis aguda con diarrea, náuseas, vómitos y fiebre. Suelen ser de curso leve y en muchas ocasiones autolimitadas. Pero en grupos especiales de población, como niños pequeños, ancianos, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas que suponen un deterioro del sistema inmunológico pueden ser especialmente graves. 


PRINCIPALES TOXIINFECCIONES ALIMENTARIAS
 

Estafilocócica. Se debe a la ingestión de alimentos contaminados por estafilococo, al ser manipulados con poca higiene y quedar expuestos a la temperatura ambiente. Suelen afectar a alimentos líquidos (caldos, natillas, pasteles de nata, leche…) y otros, como carnes y pescados. Los síntomas aparecen pronto, entre dos y ocho horas después de la ingesta.


Listeria monocytogenes
. Enfermedad causada por la ingesta de alimentos contaminados con esta bacteria. Suele presentarse con fiebre, dolores musculares y, a veces, con síntomas gastrointestinales, como náuseas o diarrea. Si la infección se propaga al sistema nervioso, se manifiesta como meningoencefalitis con fiebre, cefalea intensa, rigidez en el cuello, pérdida de equilibrio o convulsiones.

La transmisión por alimentos parece constituir la causa más frecuente tras la ingesta de carnes crudas y verduras, o de alimentos procesados que se contaminan después de su transformación (quesos blandos y carnes frías, o productos no pasteurizados de leche y alimentos elaborados a partir de leche sin pasteurizar).


Salmonelosis
. Producida por la salmonella, bacteria que contamina huevos y productos derivados de estos (mahonesas), leche no hervida y aves de corral. Los síntomas aparecen entre 12 horas y dos días después de la ingesta.


E.Coli
. Bacteria de origen intestinal, que suele ocasionar la diarrea del viajero por la ingesta de aguas y alimentos contaminados por Echerichia coli. Su transmisión es fecal-oral y la favorece la ingesta de alimentos crudos que no están bien higienizados y contaminados con restos fecales. 


Norovirus
. Se puede transmitir rápidamente de persona a persona en lugares cerrados y concurridos y puede ser una causa principal de gastroenteritis adquirida en restaurantes y lugares donde se haya servicio comida con alimentos contaminados. Los alimentos más vinculados incluyen verduras de hojas verdes (como la lechuga), frutas frescas y moluscos vivos. Sin embargo, cualquier alimento que se sirve crudo o se manipula inadecuadamente después de ser cocinado puede contaminarse con norovirus.

Alimentos y líquidos, superficies y otros objetos se contaminan al ser manipulados por una persona infectada, por sus manos o secreciones (un estornudo, por ejemplo). Los síntomas son diarrea, vómitos, náuseas, cólicos estomacales, fiebre baja, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares o sensación generalizada de cansancio. La enfermedad por norovirus no suele ser grave y la mayoría de las personas se recuperan uno o dos días.


Clostridium perfrigens
. La principal causa de su proliferación en alimentos es haber mantenido el alimento caliente tras su preparación, tapando el guiso o metiéndolo en el frigorífico muy caliente. Un pequeño número de organismos puede estar presente tras la elaboración del producto y pueden multiplicarse durante su almacenamiento o cuando se preparan grandes cantidades de alimentos con muchas horas de anticipación (fiestas, celebraciones…) 

El riesgo más alto se origina por contaminación cruzada, es decir, cuando el alimento cocido entra en contacto con ingredientes crudos o contaminados, o con superficies contaminadas (tablas de corte, por ejemplo). Carnes y derivados son los más implicados. Los síntomas son intensos: calambres abdominales y diarrea. Normalmente, la enfermedad desaparece a las 24 horas. 


Campylobacteer
. Es posible contraerla al consumir leche sin pasteurizar; carnes o aves crudas o no cocidas completamente; o agua contaminada. Los síntomas aparecen entre dos y diez días después de la ingesta. Incluyen fiebre, dolor abdominal y diarrea (a veces con sangre) y puede durar una semana. Si se complica puede inducir a meningitis, infecciones de tracto urinario, artritis, y, raramente, al síndrome de Guillain-Barré, un tipo inusual de parálisis.


Bacillus cereus
. Los síntomas son muy parecidos a los ocasionados por Clostridium perfringens. Diarrea, calambres abdominales y dolor aparecen entre seis y 15 horas después de haber consumido alimentos contaminados. La diarrea puede estar acompañada por náuseas, aunque rara vez ocurren vómitos. En la mayoría de casos, los síntomas persisten 24 horas. Una amplia variedad de alimentos, incluyendo carnes, leche, vegetales y pescados, productos elaborados a base de arroz o alto contenido de almidón, pastas y quesos también se asocian a este tipo.


Anisakiasis
. Las larvas de este parásito se encuentran en pescados de mar y calamares. La enfermedad se produce al ingerir especies infectadas, crudas o insuficientemente cocinados. 


CÓMO PREVENIR

– Con una correcta manipulación de los alimentos: el lavado de manos del manipulador es muy importante o bien el uso de guantes.

– No se debe interrumpir la cadena de frío en aquellos alimentos que la precisen; y hay que respetar sus medidas de conservación específicas. 

– Es importante el lavado minucioso de frutas y verduras, y de aquellos productos que vamos a ingerir sin cocción. 

– Hay que evitar ingerir o «aprovechar» alimentos que han quedado expuestos a temperatura ambiente, o si no conocemos el tiempo transcurrido desde su elaboración. 

Recordad que estamos a vuestra disposición en nuestra web (www.internistasevilla.com) para que podáis realizar consultas personalizadas.

Un saludo

Dra. María Jesús Romero Rivero

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En todos los casos de trastornos producidos por el calor se deben adoptar una serie de medidas, para conseguir bajar la temperatura.

Trasladaremos al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo; mantendremos su cabeza un poco alta y trataremos de refrescarle, mojando su ropa, con compresas de agua fría y bolsas de hielo sobre la cabeza. Además, le administraremos abundante agua, siempre que la persona esté consciente. Por supuesto, si fuese necesario, habría que solicitar ayuda médica.

Recomendaciones

• Aumentar el consumo de líquidos e, incluso, si fuese necesario, tomar sueros isotónicos que normalicen los niveles sales y de agua.

• Si se realiza ejercicio físico, no esperar a tener sed para beber. Es conveniente beber agua antes, durante y después de la actividad física. 

• Evitar el consumo excesivo de alcohol, ya que perjudica y empeora las condiciones de control de la temperatura corporal.

• Hay que tener cuidado con los tratamientos farmacológicos. En caso de estar tomando diuréticos, ß-bloqueantes, anticolinérgicos, digitálicos o barbitúricos conviene extremar las precauciones y consultar al especialista.

• Algunas enfermedades pueden causar deshidratación o influir en el centro termorregulador hipotalámico. Enfermedades agudas como diarrea, infecciones o quemaduras cutáneas, y crónicas como hipertensión, enfermedades mentales, obesidad e hipertensión, también requieren unas precauciones especiales a la hora de prevenir el golpe de calor.

¿Qué es la deshidratación?

Es la disminución aguda del agua total del organismo por disminución de la ingesta o por aumento de las pérdidas, más comúnmente por ambas situaciones asociadas. Las causas varían, según los grupos:

• Lactantes y niños pequeños: fiebre, diarrea y vómitos de diversa causa.

• Niño escolar: fiebre, diarrea, vómitos, aumento de pérdidas por calor con ingesta insuficiente.

• Adultos: aumento de las pérdidas por el calor y/o gran sudoración, diarrea, vómitos.

• Ancianos: disminución de la ingesta, aumento de las pérdidas por el calor y/o gran sudoración, diarrea, vómitos.

 Errores más comunes que debemos evitar

• Mojar la cabeza y aplicar un gorro mojado: disminuye la posibilidad del organismo de eliminar calor por la cabeza (aumento de la humedad local) y conduce al desarrollo del golpe de calor.

• Tomar agua sólo si se tiene sed: el organismo siente sed cuando lleva entre 20 y 30 minutos deshidratado. Se debe tomar líquido 30 minutos antes de empezar la actividad física y cada 20 minutos durante la misma. Las bebidas “colas” son poco eficaces para la hidratación.

La práctica de natación (entrenamiento o recreativa) también puede conducir a deshidratación. El organismo humano requiere consumir agua para hidratarse, no se hidrata por absorción periférica, de modo que los criterios de hidratación son similares a los de otros deportes. Recordad que estamos a vuestra disposición en nuestra web (www.internistasevilla.com) para que podáis realizar consultas personalizadas.

Un saludo 

Dr. Rafael de la Rosa Morales
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Las señales del golpe de calor varían, pero pueden incluir desde piel enrojecida, caliente y seca (sin sudor), a dolor de cabeza palpitante, mareos, náuseas, confusión, pérdida del conocimiento, palpitaciones (pulso rápido y fuerte), etc. Y una temperatura corporal extremadamente elevada (por encima de los 39,5 grados centígrados).

¿Qué debes hacer si ves a alguien con señales así?

Si observáis alguna de estas señales es probable que se trate de una emergencia que puede ser mortal:

  • Avisad a EMERGENCIAS lo antes posible. En el 112 pueden indicarnos las medidas a tomar mientras llega el equipo de apoyo.

  • Llevad a la víctima a un área sombreada.

  • Enfriadla rápidamente. Por ejemplo, introducidla en una bañera con agua fría o bajo una ducha fría; rociadla con agua fría, con ayuda de una manguera; aplicad agua en todo el cuerpo con una esponja; y, si hay poca humedad, envolvedla en una sábana fría y mojada y abanicadla vigorosamente.

  • Vigilad la temperatura corporal y tratad de enfriar a la víctima hasta que su temperatura descienda a entre 38°C y 39°C.

¿Cómo podemos prevenir los efectos del calor excesivo en nuestra salud?

Hay que tener en cuenta los siguientes consejos, ya que pueden evitar mayores efectos perjudiciales:

  • Aumentar la ingesta de líquidos sin esperar a tener sed (mantener una hidratación adecuada). Es útil ingerir soluciones isotónicas (rehidratación oral).

  • Evitar bebidas alcohólicas, muy azucaradas o con cafeína, pues causan mayor pérdida de líquidos corporales. Se debe tener cuidado con las bebidas muy frías, debido a que pueden producir calambres en el estómago.

  • Evitar comidas muy copiosas.

  • Tomar abundantes frutas y verduras, teniendo especial cuidado en su manipulación y limpieza para evitar posibles trastornos digestivos que agravarían el problema.

  • No exponerse al sol en exceso, especialmente en las horas centrales del día.

  • Reducir la actividad física y descansar con frecuencia a la sombra.

  • Usar ropa ligera y holgada, preferentemente de fibras naturales y de colores claros, así como sombrero, gafas y protectores solares para la piel, que protejan de los rayos UVA-UVB y tengan un factor de protección mínimo de 15.

  • Permanecer en espacios ventilados o acondicionados.

  • Prestar especial atención a personas de riesgo.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de presentar problemas por las altas temperaturas?

Las personas mayores, discapacitadas y niños menores de 5 años, así como personas con enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, cardiopatía, obesidad, alcoholismo), que tomen alguna medicación habitualmente o que realicen trabajos físicos intensos-deporte al aire libre cuando hay temperaturas elevadas.

¿Es lo mismo un golpe de calor que una insolación?

La insolación implica la exposición directa al sol y Tiene una relación directa con el tiempo de exposición (sobre todo en la cabeza). Por lo demás, no presentan diferencias con el golpe de calor en cuanto a su sintomatología clínica y tratamiento.

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Un saludo

 

Dr. Rafael de la Rosa Morales

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Durante periodos calurosos (olas de calor) se produce un mayor número de descompensaciones de enfermedades crónicas, siendo este problema mucho más relevante que los llamados “golpes de calor o hipertermias”.

¿A qué se debe el deterioro de la salud por el aumento de las temperaturas?
Los seres humanos, como todos los mamíferos, somos animales de sangre caliente, lo que nos permite tener una mayor actividad en diversos ambientes, pero nos obliga a controlar nuestra temperatura interna entre 36 y 37 grados para que nuestro organismo tenga un funcionamiento óptimo.

Esta regulación la realizamos controlando, por un lado, la producción de calor; y, por otro, regulando las pérdidas. La pérdida de calor se debe, fundamentalmente, a la evaporación de sudor de nuestra piel y por la trasferencia de calor entre nuestro cuerpo.

En situaciones en las que la temperatura se eleva, la trasferencia de calor del cuerpo al medio se reduce e, incluso, la temperatura puede hacernos ganar calor. Aquí entra en funcionamiento un mecanismo que nos permite vivir con temperaturas superiores a 36 grados, ya que nuestro cuerpo se enfría al evaporar sudor sobre nuestra piel.

Diariamente evaporamos entre uno y dos litros de sudor, pudiendo llegar hasta 6 litros diarios. Evaporar sudor no es una acción que al organismo le resulte gratuita: necesita tener agua disponible, que estemos bien hidratados, que el corazón y el sistema cardiovascular tengan un buen funcionamiento para llevar gran cantidad de sangre a la piel y que la sangre aporte el agua necesaria a las glándulas sudoríparas.

Mantener este esfuerzo cardiovascular es la causa de la mayoría de las complicaciones que aparecen en verano por efecto de las altas temperaturas. La puesta en marcha de este sistema de regulación en personas sanas pasa desapercibido, o como mucho, manifestamos sensación de agobio o cansancio.


En personas con enfermedades cardiovasculares, o que toman fármacos que impiden un normal funcionamiento, ocasiona una sobrecarga que los pone en riesgo. El mayor problema se produce cuando las temperaturas son elevadas varios días, más aún por la noche y no se permite a nuestro organismo tener un descanso nocturno.

Otro factor importante es la humedad. Si el ambiente es muy húmedo, el sudor no se evapora, nuestra piel queda permanentemente húmeda y no se enfría. Esa es la razón por la que el calor se tolera bien en ambientes secos y resulta intolerable en ambientes húmedos.


Trastornos frecuentes

Los trastornos producidos por calor son el resultado del fracaso de los mecanismos fisiológicos que mantienen la temperatura corporal ante una sobrecarga de calor interna o ambiental.

Estos trastornos van desde calambres, a agotamiento y síncope, hasta la forma más grave, que es el golpe de calor.

  1. AGOTAMIENTO POR DESHIDRATACIÓN. Es una reacción sistémica secundaria a la exposición prolongada al calor, con pérdida de agua y sales. Aparecen síntomas como sed intensa, cefalea, vértigo, cansancio, irritabilidad, hipotensión, taquicardia e hiperventilación, debido a la pérdida de líquidos y electrolitos y a alteraciones del sistema nervioso central.
  2. CALAMBRES. Espasmos dolorosos de los músculos voluntarios del abdomen y de las extremidades debido a la pérdida de sales y electrolitos.
  3. SÍNCOPE. Síntoma que indica que hay un aporte insuficiente de sangre, oxígeno o glucosa al cerebro. El paciente lo describe como una sensación de vahído, con visión borrosa y de tambaleo postural. El desmayo no suele durar mucho y la recuperación es rápida. Tan pronto como el paciente se coloca en posición horizontal, el sistema vuelve a la normalidad.
Está causado por una crisis circulatoria al intentar mantener la presión sanguínea y conseguir aportar oxígeno al cerebro. Cuando el corazón está más activo (cuando hacemos, por ejemplo), la presión sanguínea puede mantenerse elevada durante más tiempo y el calor corporal aumenta progresivamente, junto con el estrés cardiovascular, provocando un agotamiento. En estos casos, si el calor provocado por el ejercicio y/o el clima no es eliminado, puede progresar a un golpe de calor.

  1. GOLPE DE CALOR. El organismo pierde el control de la temperatura corporal, que sube por encima de los 40,5 grados, provocando daño en las estructuras celulares y en el sistema termorregulador, con alto riesgo de mortalidad. Puede o no asociarse al ejercicio. Es típico diagnosticarse en adultos jóvenes y sanos que hacen ejercicio con temperaturas o humedades ambientales superiores a las normales.
Se caracteriza por reducción o cese de la sudoración (síntoma precoz), cefalea, mareo, confusión, taquicardia, piel caliente y seca, inconsciencia y convulsiones. Entre las complicaciones que puede provocar se incluyen síndrome de estrés respiratorio, fallo renal, fallo hepático y coagulación intravascular diseminada.

Los ancianos son más susceptibles de padecer un suceso relacionado con el calor debido a los cambios intrínsecos en su sistema regulatorio y a la interacción que provoca la mayor toma de medicamentos con la homeostasis, que al estar afectada, no permite que funcionen adecuadamente todos los mecanismos que se ponen en marcha cuando aumenta la temperatura corporal.

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Un saludo
Dr. Rafael de la Rosa Morales
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Hace poco tiempo os hablaba de la importancia del ejercicio físico en el control de la Diabetes Mellitus Tipo 2 (DM 2). Pero, ¿cuántas veces por semana debemos desarrollar una actividad física?

¡De nuevo, buenas noticias! Lo importante es la PERSEVERANCIA y la REGULARIDAD. Es decir, realizar actividad física diaria. Inicialmente, hasta que mejoréis vuestra forma física, podéis comenzar con 10 minutos e ir aumentando, hasta alcanzar la recomendación establecida de al menos 30 minutos al día, y un total de 150 minutos por semana de ejercicio moderado-intenso.

Es importante la CONTINUIDAD, por lo que  no deberías dejar pasar más de 48 horas sin realizar ejercicio. Es, por tanto, una buena razón para, al menos, caminar a ritmo moderado-intenso diariamente.

Andar nos permitirá dejar el coche aparcado, ahorrar en combustible y respetar el medio ambiente. ¡Saldrás ganando, y no solo en salud!

Si se lleva una vida sedentaria es recomendable que cada 30 minutos sentado (trabajando ante la pantalla del ordenador, o simplemente ante la TV) os levantéis y caminéis un poco o realicéis algún ejercicio ligero (ir al frigorífico a por un aperitivo no es ejercicio).

Debemos tener en cuenta que realizar ejercicio produce consumo de glucosa y en ocasiones puede producirse una hipoglucemia o bajada brusca y no deseada de los niveles de azúcar. Si no hacéis tratamiento con insulina esa probabilidad es muy poco frecuente. Y si recibís insulina, tan sólo tened precaución y medid vuestros niveles con el glucómetro antes de comenzarla para evitar sorpresas.

En definitiva, recordad que la ACTIVIDAD FÍSICA:

–              Es una parte fundamental del tratamiento de la DM2.

–              Debe ser frecuente y regular.

–              No requiere ser extenuante para reportar beneficios a la salud.

–              La intensidad del ejercicio la marcáis VOSOTROS en cada momento.

–              Procurad que sea divertido (escuchad música, oíd la radio, hacedlo con amigos).

–              No tenemos excusas para empezar a movernos con la llegada del buen tiempo.

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Un saludo

Dr. Rafael de la Rosa Morales

 

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